El rincón de la meditación


Para orar 

Silencio y deseo de escucha

Saborear la Palabra:
Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel dejándola se fue. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena  de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1,38-45).

Puntos de meditación:

·       María no se detiene en su fragilidad porque cree en la grandeza de Dios y se fía en la palabra de quien la conoce, por eso dice "hágase". Cuando otros reconocen en nosotras la bendición de Dios, ¿cómo lo recibimos? ¿Ayudamos a nuestros hijos a reconocer sus dones, estar alegres y ser agradecidos?
·      Una estéril y una Virgen se encuentran. Estaban embarazadas. Debieron de entenderse muy bien. ¿Qué momentos hemos pensado que algo era imposible y, sin embargo, se abrió una ventana? Probablemente no era lo que esperábamos pero...

Acción de gracias por las bendiciones de Dios

Un canto

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