Desde qué tienes uso de razón estás esperando.
Te enseñaron que pronto iba a venir, te repetían que llegaría muy pronto el
Mesías, un Mesías que os salvaría de la opresión y la injusticia. Un Salvador
poderoso y justo que acabaría con tantos años de espera.
Desde hace unos días tu espera ha cambiado, viene el Mesías, pero un Mesías
pequeñito que nacerá de ti. Crecerá en ti, tu cuerpo será su Templo y cuando
llegue el día, nacerá un Niño indefenso que necesitará tus manos, tus mimos,
tus caricias.
Te necesitará a ti.
Tú no tienes nada que ofrecerle, sólo a ti misma. Y así lo hiciste cuando
el Ángel te preguntó. Tu espera tiene ahora mucho de incógnita, de miedos, de
falta de planes y falta de seguridades.
Tu espera está llena de entrega, de voluntad de servir, de amor infinito. Serás sus manos, su maestra, le vestirás cuando tenga frío y le darás de comer cuando tenga hambre. Le educarás, le cuidarás cuando esté enfermo y le animarás cuando se sienta sólo y triste.
Tu espera está llena de entrega, de voluntad de servir, de amor infinito. Serás sus manos, su maestra, le vestirás cuando tenga frío y le darás de comer cuando tenga hambre. Le educarás, le cuidarás cuando esté enfermo y le animarás cuando se sienta sólo y triste.
Dios ahora te espera a ti.
2ª semana de adviento: ¿Qué espero?
Es tiempo de Adviento, es tiempo de espera.
María espera, María espera el nacimiento de un hijo, espera
segura, con paz, está tranquila, se fía, confía, espera.
¿Qué espero yo? ¿Soy capaz de acompañar a María en su espera?
¿Coincide la espera de María con lo que yo espero?
¿Espero el nacimiento del Señor?
¿Espero el nacimiento del Señor?
Es Adviento, puedo intentar acompañar a María estas semanas y
aprender de ella, de su espera.

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